Análisis a fondo de Alan Wake

iconoswhPor fin ha llegado a las tiendas uno de los juegos más esperados de la Xbox 360: Alan Wake. Más de cinco años de desarrollo de la compañía que creó Max Payne y Max Payne 2 que llegan por fin a término. ¿La espera ha merecido la pena?

Según la puntuación de los medios especializados, el resultado de Alan Wake se salda con una media de 8’3 sobre 10, algo que puede parecer un notable alto pero que en el mundo de los videojuegos, donde rara vez la puntuación que otorgan las revistas está por debajo del 7, no deja de ser un resultado bueno… pero no demasiado bueno.

Tras cinco años esperando a Alan Wake, llegan las decepciones

Y es que, aunque a última hora adelantaron su lanzamiento, cinco años son muchos años. Desde que Remedy hablara por primera vez de “Alan Wake”, desde las primeras demos y pruebas en público, ha llovido mucho.

Durante cinco años, los admiradores de Remedy, que tras el clásico Max Payne se cuentan por miles, han seguido el día a día del desarrollo de este nuevo título. Y si bien en un principio todo eran esperanzas, poco a poco, a medida que el juego se acercaba a su recta final, cada noticia era un pequeño varapalo: Alan Wake ya no aparecería para PC, sino que lo haría únicamente en consola (talón de Microsoft mediante); Alan Wake ya no sería un sandbox o mundo abierto al estilo de la saga GTA o el más reciente Red Dead Redemption, sino que apostaría por una mecánica más “pasillera”; Alan Wake tendría gráficos sub-hd.

¿Cómo afectan todas esas decisiones al videojuego?

La pérdida del carácter de sandbox en Alan Wake

Por un lado, si bien todos los escenarios del juego son generados en tiempo real al estilo de un sandbox, lo cierto es que a la hora de la verdad el juego es completamente lineal. Aquí y allá en los escenarios aparecen elementos colocados estratégicamente para impedir el avance del jugador y forzarlo a seguir un camino prefijado: camiones cerrando el paso de una carretera, vallas infranqueables (algunas se pueden sortear, otras simplemente no), todoterrenos apilados bloqueando el acceso a un camino secundario…

¿Significa esto que en el juego no existe la exploración? No del todo. Lo cierto es que sí hay zonas en las que se puede explorar, apartarnos del camino principal y encontrar diferentes objetos que nos ayudarán en el juego, pero por desgracia no serán demasiados y, en cualquier caso, enseguida tendremos que volver al camino principal para poder proseguir con la acción. No hay más de una forma de llegar a un destino, ni otros modos de afrontar el juego que aquellos que Remedy ha diseñado para el jugador. No, no se trata de un sandbox, desde luego.

Sin embargo, la pérdida de libertad del jugador en pos de una mayor linealidad conlleva también una serie de ventajas que, sin duda, son el punto fuerte de “Alan Wake”.

Jugabilidad repetitiva: el punto débil de Alan Wake

A todo esto se suma una jugabilidad repetitiva en la que el jugador se limita a avanzar por bosques a medianoche eliminando a los mismos enemigos una y otra vez con la ayuda de su linterna y las diferentes (pocas) armas a su disposición, resolviendo unos puzles que no merecen tal nombre debido a su extrema sencillez, de modo que se vayan desbloqueando las diferentes cinemáticas que cuentan la historia principal del juego.

Eso, en las fases nocturnas. En las fases diurnas el desarrollo del juego será incluso más lineal, con un menor número de cosas por hacer.

Conclusión. ¿Merece Alan Wake un 8?

Visto todo esto, podría parecer que Alan Wake es un juego mediocre, que no merece siquiera el 8.3 de media con que aparece listado en Metacritic, pero nada más lejos de la verdad. Lo cierto es que Alan Wake es un juego sobresaliente, con una narrativa novedosa y un argumento capaz de poner en tensión al más pintado.

Y es que, por la calidad de la historia que narra, por la fuerza y el carisma de sus personajes principales, por su estructura de serie televisiva (de hecho, el cortometraje en imagen real que fue su precuela, Bright Falls, mantiene dicha estructura), por su potentísima banda sonora (incluida en la edición coleccionista de Alan Wake) y, sobre todo, por las emociones que despierta en el jugador a medida que avanza por cada capítulo, Alan Wake es una obra imprescindible, un título que no debe faltar en la ludoteca de cualquier jugador que se precie de serlo.

Además, la posibilidad de comprarlo de importación manteniendo su doblaje al español a un precio más que interesante, hace que no haya excusas para invertir el dinero en probar lo último de Remedy.




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